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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEl Ayuntamiento de Valencia ha puesto en su punto de mira los puestos de embutidos parrilleros que inundaban las calles de la ciudad durante las fiestas falleras. Después de años recibiendo quejas tanto de vecinos como de comerciantes por los humos y olores que generan este tipo de instalaciones al aire libre, el consistorio ha decidido pasar a la acción y vetar este tipo de instalaciones en los tradicionales mercadillos falleros.
El bando de las Fallas de 2017 establece una regulación muy estricta para los puestos de venta con elaboración de alimentos (puestos de salchichas, bocadillos, hamburguesas, tapas y similares) que impide cocinar en parrillas al aire libre, una práctica muy habitual en las proximidades de la mayoría de las fallas de Especial. Así, este año el consistorio sólo autorizará «instalaciones cerradas y homologadas para tal fin, tipo remolque cerrado, food truck (gastroneta) y similares».
Es la primera vez que se articula una restricción específica en el bando fallero, según explicó el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, quien insistió en que se pretende eliminar al máximo las molestias por los olores y humos que generaban los puestos al aire libre y, al mismo tiempo, garantizar una mayor higiene alimentaria. Y es que los food truck tendrán que disponer de una conexión a la red de aguas potables o depósitos autónomos y la zona de cocina deberá estar aislada del exterior «para evitar posibles contaminaciones a través de insectos y partículas de polvo».
De la misma manera, los alimentos expuestos para la venta deberán estar protegidos mediante «vitrinas» y, si el tipo de alimentos lo requiere, deberán estar refrigeradas.
El concejal de Cultura Festiva aseguró que la iniciativa ha sido muy bien acogida por las diferentes comisiones, ya que no se prohíbe la venta de comida sino que se establecen unas normas a seguir. El bando, además, establece (como el año pasado) que las paradas de los mercadillos se instalen sólo en un lado de la calle del 11 al 19 de marzo y fija un máximo de 20 puestos en cada demarcación (incluyendo 10 de alimentación, entre los que podrá haber cómo máximo cuatro de elaboración de alimentos y uno de venta de bebidas), según el documento expuesto por el Ayuntamiento y que se notificó en noviembre a las fallas. Y es que Fuset recordó que el bando ha sido «consensuado».
«Pensamos que es muy positivo para favorecer esa necesaria e imprescindible convivencia entre los falleros y falleras y el resto de los vecinos, porque todos estamos invitados a vivir la fiesta y todos formamos parte de la ciudadanía de Valencia», aseguró ayer.
Fuente: Elmundo
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